viernes, noviembre 03, 2017

Gracias por no ir al cine, de Hilario J. Rodríguez


Gracias por no ir al cine, uno de los nuevos libros de Hilario J. Rodríguez (el otro, Un astronauta perfecto, sale a la venta en estos días), constituye otro repaso riguroso a nuestra responsabilidad como creadores y/o espectadores ante la imagen. Intercalando películas clásicas y antiguas pero desconocidas con cintas contemporáneas tanto de éxito como apenas conocidas por el público, y sin olvidar múltiples referencias a la literatura, a la fotografía y a la pintura, principalmente, este ensayo no sólo nos ayuda a educar nuestra mirada: también sirve de guía, como todo buen texto sobre cine, en nuestras ansias cinéfilas de encontrar películas que no hayamos visto, y seguir la pista de cineastas de los que tal vez no habíamos oído hablar, y ver ciertas obras con connotaciones distintas, pues cada espectador y cada mirada son diferentes, e incluso cada visionado o revisión nos empuja a ver cosas que se nos habían escapado.

Este libro, por si fuera poco, está montado o estructurado en varias líneas ensayísticas (o incluso narrativas, me atrevería a decir):

En primer lugar están los textos centrales del ensayo, que nos hablan de cine y de las conexiones de algunos títulos con su época o con la Historia, dado que siempre es conveniente situar un filme en su marco temporal e histórico.

En segundo lugar, las abundantes imágenes en blanco y negro que se integran en el texto. Contra todo pronóstico, estas fotografías no guardan relación directa (pero sí indirecta) con las películas mencionadas, de tal manera que, si Hilario está tratando el tema de un largometraje del cineasta chino Jia Zhang-ke, la imagen correspondiente nos mostrará planos de una película del cineasta chino Wong Kar-Wai.

En tercer lugar, las citas dispersas aquí y allá, y sobre todo al inicio de cada texto. Muchas pertenecen a otros escritores, a directores de cine, etcétera. Otras, en cambio, no contienen la referencia, por lo que suponemos que son del propio Hilario.

En cuarto lugar, los pies de foto, que tampoco son una aclaración de lo que muestra la imagen (al contrario de lo que vemos en la prensa diaria), sino pistas, indicios, pasajes alternativos en los que poner en correspondencia esa foto con una frase que no se corresponde pero que acaba por centralizar la imagen. Estos pies de foto nos conducen al último apartado o la última línea narrativa (o ensayística).

En quinto lugar, las notas al pie que suelen partir de los pies de foto o de las citas iniciales, y en las que Hilario tampoco habla de las películas que está tratando en el texto central, sino de otras en las que ha encontrado conexiones, puntos en común, posibles correspondencias y filiaciones.

Que no se asuste el lector: esto no articula una obra difícil o incomprensible, sino todo lo opuesto: la lectura se acaba convirtiendo en un juego, o en un rompecabezas de obras, y la mirada va subiendo y bajando y moviéndose por la página, en busca de esos rastros que el autor conecta entre sí. Este nuevo ensayo es apasionante: Hilario J. Rodríguez posee uno de esos cerebros que, como el de Eloy Fernández Porta, son capaces de estructurar sin artificio un montón de cómics, libros, películas y pasajes históricos.


[Editorial Innisfree]