miércoles, junio 14, 2017

El coleccionista de juguetes, de James Gunn


Todo el mundo conoce ya más o menos el nombre de James Gunn, o quizá sólo les resulte vagamente familiar… Gunn se ha hecho ya célebre por escribir y dirigir los dos volúmenes de Guardianes de la galaxia. En 2000 publicó The Toy Collector, que aquí tradujo Mondadori como El coleccionista de juguetes. Entonces la presentaron como una de las novelas de la denominada The Next Generation (donde también estaban George Saunders, Matthew Klam, Michael Chabon, etc) y fue una de las pocas que no compré, quizá por falta de presupuesto. Más tarde intenté comprarla y ya no hubo manera: estaba agotada/descatalogada. Y no hace demasiado la conseguí gracias a una librería de viejo.

El coleccionista de juguetes es una de esas novelas de iniciación, o de formación, sobre cómo un niño crece y tiene que dejar atrás la infancia. La frase clave del libro está hacia el final: Que Dios diera la vida al hombre y luego se la quitara no era ni con mucho tan malo como que Dios le quitara la infancia y le diera la vida. Gunn consigue en esta novela esa mezcla, tan acertada (véanse las dos películas de los guardianes de Marvel), de drama y comedia que acaba funcionando porque te desconcierta y te pilla desprevenido. En los citados filmes hay mucho humor, hasta que entonces estalla un drama oculto y a alguien lo despedazan o muere o se sacrifica por el resto. En la novela ocurre lo mismo, aunque predomina un poco más el drama.

James Gunn nos introduce en la historia de dos hermanos (uno de ellos, el narrador, se llama James Gunn) que adoran los juguetes por encima de todo. Cuando crecen, uno de ellos ha logrado asentarse con un buen trabajo, una novia, etc. Pero el narrador aún arrastra conductas relacionadas con el pasado: sigue comprándose juguetes cuando puede, bebe demasiado, se relaciona con mujeres con las que no sabe si quiere proseguir o no, roba medicamentos y los vende… Gunn va alternando los episodios de la infancia y los de la adolescencia con la madurez, y en el libro podemos rastrear algunos de los rasgos que luego colocaría en Guardianes: un adulto que colecciona juguetes, hermanos que acaban enfrentándose aunque en el fondo se aman, tensiones sexuales no resueltas, un anclaje con el pasado difícil de superar, problemas con la paternidad… Es una gran novela, y deberían reeditarla ahora que James Gunn ya está en lo más alto. Aquí va un extracto de las primeras páginas:

A Tar y a mí nos encantaban tres cosas: los dinosaurios, las metamorfosis y las máquinas. Tener en las manos ese juguete era como tener un juguete diseñado por Dios expresamente para nosotros. Nunca lo habíamos visto en ninguna tienda ni en ningún anuncio (más tarde nos enteramos de que la FDA lo había prohibido poco después de que saliera al mercado). Era el juguete que queríamos, no nos hacía falta buscar más.


[Mondadori. Traducción de Aurora Echevarría]